Gran Reserva: final de la 3ª (y última) temporada

Spoilers a diestro y siniestro.

La 1ª temporada de Gran Reserva estuvo muy bien. Ya no recuerdo la de hace años que fue eso, pero aquellas intrigas enológicas, esos violines y esos planos de viñedos riojanos tuvieron mucho éxito. La lucha por Paula Muro por rehacer su vida, la muerte de su hija; Gustavo y su secretaria, el inicio de una larga serie de entierros en las viñas; los típicos líos amorosos, por supuesto… y qué decir del final: el incendio de las viñas. Provocado, claro.

La 2ª para mí fue espectacular. No me cansaba de los tiras y aflojas por quedarse las viñas, de las eternas puñetas de Vicente Cortázar, la lucha de éste con Sara, y como ella provocó el aborto de Emma, quien estaba enamorándose de su secretario, quien estaba aliada con Mónica Robledano en busca de venganza y el inicio del fin del matrimonio Emma-Gustavo, cómplices de asesinato. Delicioso, ya me entendéis.

Y de pronto, aparece la madre teóricamente muerta. Y claro, a Vicente le da un infarto.

Y ese capítulo final, deteniendo a Lucía el día de su alegre boda, mientras Mónica yace muerta en la bañera… y Sara se cae de las escaleras quedando postrada en una silla de ruedas.  Y la de cosas que se me olvidan.

También tuvo éxito. A pesar de que uno ya iba notando en la nariz cierto aroma a repetición. Sabías que aquello no acabaría nunca y simplemente le seguías el juego a los guionistas.

Pasaron dos largos años con cambio de dirección en RTVE y muchos recortes. Alguien recordó que tenían una temporada entera grabada y que por qué no emitirla. Y así volvieron los Cortázar y los susurrantes Reverte.

Y aunque la audiencia había bajado bastante, esa audiencia era fiel. Y con razón, pues tuvimos grandes momentos con Paula Muro como accionista de las Bodegas Cortázar, la lucha Emma – Gustavo por la pistola con la que mataron al secretario, la locura de Sara encerrada en casa todo el día en su silla (Por cierto, alguien vio alguna rampita para su silla, o un elevador para la escalera…) y todas las cosas que ocultaba Rosalía, como su otro hijo que resultó ser un Cortázar…

Si has llegado hasta aquí, te habrás dado cuenta que la serie es un poco enrevesada. Te lo confirmo. Para mí el último giro creíble fue la llegada de la (falsa) heredera Cortázar.

A partir de ahí, la cantidad de gritos de asombro durante los capítulos se redujo bastante. No obstante, en el teórico último capítulo la cosa remontó como antaño, salvo por el momento ridículo del parto en el bosque con, para mí, de los actores más poco creíbles de la serie.

Sin embargo, hete aquí que alguien se le ocurrió hacer tres capítulos más. Tres. Ni esperar a una 4ª ni nada. Y bueno… salió como salió. El momento más destacable fue la vuelta de Sara sobre sus propias piernas, extensiones pelo mediante. Pero el resto… un poco para olvidar. Sigue siendo Gran Reserva, algunas tramas sí tenían continuidad, pero se sacan de la manga el tema Miranda y secuestran a Lucía. Algo haría Paula Echevarría para que la tuvieran metida en un zulo los tres últimos capítulos de la serie…

Todo el lío por adoptar de Emma, con ese absurdo final, otro cadáver para Gus… no sé.

Y la autovía oh Dios, la autovía.

Y llegó el fin. Un glorioso final, desde luego, con Vicente paseando por sus viñas y pese a lo que todos creíamos para nada está acabado. Él ha sobrevivido a todos. Sara en la cárcel por matar a Rosalía, Gustavo otra vez en peligro, Lucía y el nuevo Miguel con su chaqueta de punto, yéndose en su coche de alta gama con su hijo anormalmente grande…

Lo disfruté, porque lo disfruté. Yo ya quiero a esos personajes, pero tuve todo el rato esa sensación de situación incómoda. Salvando las distancias, fue la misma sensación que cuando en Twin Peaks, la serie que más he amado y amo, la calidad comienza a bajar, aparecen forzados personajes para acabar con el episodio más flipante de la televisón. Pues te rompen un poco el corazón, pero les quieres igual.

Y les echaré de menos. Al fin y al cabo era la única serie que veía religiosamente en directo y con la que gritaba en cada giro de su trama.

 

Mención especial a la Agente Juani Ortega. Ese absurdo Leit motiv de la serie, tan inútil como policia, como entrañable su personaje. Apostaría por un Spin Off para ella.

Larga vida a Gran Reserva. En 5 años la volveré a ver y reescribiré todo esto.

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